6.24.2009


Sé que mueres por tener un gran amor,
que luchas por volver a sentir lo que alguna vez sentiste,
que buscas a alguien en quien entregar todos tus sentimientos y a la vez en quien confiar,
que quieres tenerlo y no dejarlo pasar por nada del mundo.

Sé que dedicarías tu vida por encontrar a esa persona, aunque esto signifique sacrificar una amistad tan importante para ti,
y que lo buscarías hasta encontrarlo, por que en él encontrarías la felicidad.

¡Sabes!
Yo también he llegado a tener ese pensamiento una y mil veces, sea esto en mis sueños o no,
y sin darme cuenta he encontrado la persona que buscaba con tanto anhelo, la que se llevó mis sueños, la que se llevó todo mi corazón.

¡Tú eres la que se llevó todo!
Pero, me di cuenta...
...que ha tus ojos he llegado a ser para ti solo un amigo en quien confiar,
y que esta amistad no lo perderías por nada del mundo, pues es algo importante para ti,
que me miras como un hermano mayor, que te da compañía y cariño, pues piensas que no soy para ti.

Pero es tanto mi amor, que no sé si arriesgarme a decir lo que pienso y siento por ti,
Duele decirlo, que esto implique perder tu amistad que es tan especial para mí,
Duele decirlo, que no tendré el suficiente valor de decir todo lo que siento en mi mente y corazón.

Lo único que sé, es que me muero por ti y que por ti haría hasta lo imposible.
Duele decirlo, que no seré capaz de aceptar un NO, pues todo será tan gris después de sentir que solo me queda sufrir.
Duele decirlo, sé que voy a llorar por la respuesta que me des, sé que tendrá toda la razón.

¡Pero...!
...sé que cuando yo te diga todo lo que tú un día quisiste oír, que mi alma no estará en paz, que mis sueños ya no serán iguales, que sin ti mi mundo no será nada, pero aunque no lo creas,
y duela decirlo, que mi amor hacia ti no tendrá fin.

6.15.2009



- Vamos a volver, tres palabras que simplifican miles de sentimientos, miles de personas con el mismo sueño, la misma ilusión, la misma meta. Volver a Boedo, el barrio que vió nacer ésta pasión, este amor, esta locura, el barrio que fue testigo de las mayores hazañas azulgranas, testigo de los canticos memorables que se entonaban con euforia, testigo de amistades que se crearon y fueron fieles como el amor por el ciclón, de festejos, de tristezas, de historia y por sobre toda las cosas, testigo del amor por el cual infinitas personas se unían. Nos desterraron de nuestro hogar, muchos pensaron que era nuestro final, pero una vez más, demostramos que este amor no tiene fin, que podemos caernos a un abismo que sin embargo volvermos a resurgir, perfecta la metáfora para ésta situación, como un fenix que resucita de sus cenizas, eso fue lo que pasó. San Lorenzo de Almagro, más que un club, una familia. Una familia que en un pasado perdió su lugar, y aquellos viejos que vivieron momentos en el Viejo Gasómetro no recuerdan sus anécdotas con alegria si no con nostalgia. Nostalgia por saber que nos sacaron lo que era nuestro injustamente, nostalgia de no saber cuándo será aquél maravilloso día que volveremos a nuestra casa. Boedo nos cerró una puerta, pero dejo una ventana abierta, conciente de que estos cuervos que lucharon contra mil abversidades volverán, que no se darán por vencidos. Y aunque la vuelta sea en un futuro no definido, sabemos que algún día aquellos que vivieron historias y acompañaron al Ciclón en el barrio de Boedo volverán a pisarlo, con orgullo y alegría de volver a casa, y nosotros quiénes no tuvimos la dicha de ir un Domingo a Boedo a ver a nuestro amor, viviremos ese sentimiento que tantos ya han vivido, de estar en casa, de estar en el lugar de donde somos. Y a pesar de que no estamós ahí, nuestro corazón y alma habita en el glorioso barrio.
Y cómo no llorar o emocionarnos, cuando pasamos por Av la Plata y vemos que lo que era nuestro ya no está, y cómo no entender cuando alguna vez Sanfillipo dijo que al entrar y pisar lo que alguna vez fue testigo de su juego, de su vida, de tantas alegrías, eran solo paredes frías al que llaman Carrefour, se le estremeció el alma, y al contarlo su voz se entrecortaba; cómo no entenderlo si yo que sin haberlo conocido, al entrar me fue inevitable imaginar todo lo vivido, todo lo sufrido, lo gozado, imaginar que en esas tierras se contaban miles de historias, padres e hijos llenandose de gloria, orgullo, sentimiento,locura, que ya no están y una lágrima recorre mi mejilla, tal vez de tristeza, tal vez de alegría. Pero Boedo, te reitero una y otra vez, que volveremos, y volveremos a pintar ese hermoso barrio con los colores azulgranas, que volveremos, algún día lo haremos, y no tengas duda, porque esta hinchada nunca te olvidará, y nunca dejará de soñar con volver a vos.