
- Vamos a volver, tres palabras que simplifican miles de sentimientos, miles de personas con el mismo sueño, la misma ilusión, la misma meta. Volver a Boedo, el barrio que vió nacer ésta pasión, este amor, esta locura, el barrio que fue testigo de las mayores hazañas azulgranas, testigo de los canticos memorables que se entonaban con euforia, testigo de amistades que se crearon y fueron fieles como el amor por el ciclón, de festejos, de tristezas, de historia y por sobre toda las cosas, testigo del amor por el cual infinitas personas se unían. Nos desterraron de nuestro hogar, muchos pensaron que era nuestro final, pero una vez más, demostramos que este amor no tiene fin, que podemos caernos a un abismo que sin embargo volvermos a resurgir, perfecta la metáfora para ésta situación, como un fenix que resucita de sus cenizas, eso fue lo que pasó. San Lorenzo de Almagro, más que un club, una familia. Una familia que en un pasado perdió su lugar, y aquellos viejos que vivieron momentos en el Viejo Gasómetro no recuerdan sus anécdotas con alegria si no con nostalgia. Nostalgia por saber que nos sacaron lo que era nuestro injustamente, nostalgia de no saber cuándo será aquél maravilloso día que volveremos a nuestra casa. Boedo nos cerró una puerta, pero dejo una ventana abierta, conciente de que estos cuervos que lucharon contra mil abversidades volverán, que no se darán por vencidos. Y aunque la vuelta sea en un futuro no definido, sabemos que algún día aquellos que vivieron historias y acompañaron al Ciclón en el barrio de Boedo volverán a pisarlo, con orgullo y alegría de volver a casa, y nosotros quiénes no tuvimos la dicha de ir un Domingo a Boedo a ver a nuestro amor, viviremos ese sentimiento que tantos ya han vivido, de estar en casa, de estar en el lugar de donde somos. Y a pesar de que no estamós ahí, nuestro corazón y alma habita en el glorioso barrio.
Y cómo no llorar o emocionarnos, cuando pasamos por Av la Plata y vemos que lo que era nuestro ya no está, y cómo no entender cuando alguna vez Sanfillipo dijo que al entrar y pisar lo que alguna vez fue testigo de su juego, de su vida, de tantas alegrías, eran solo paredes frías al que llaman Carrefour, se le estremeció el alma, y al contarlo su voz se entrecortaba; cómo no entenderlo si yo que sin haberlo conocido, al entrar me fue inevitable imaginar todo lo vivido, todo lo sufrido, lo gozado, imaginar que en esas tierras se contaban miles de historias, padres e hijos llenandose de gloria, orgullo, sentimiento,locura, que ya no están y una lágrima recorre mi mejilla, tal vez de tristeza, tal vez de alegría. Pero Boedo, te reitero una y otra vez, que volveremos, y volveremos a pintar ese hermoso barrio con los colores azulgranas, que volveremos, algún día lo haremos, y no tengas duda, porque esta hinchada nunca te olvidará, y nunca dejará de soñar con volver a vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario